4/08/2014
4/03/2014
FORMACIÓN PROFESIONAL INICIAL VS. PCPI. (O CÓMO HUNDIR ALGO QUE FUNCIONA)
Ya llevo varios años eligiendo un puesto de trabajo de interino, en un PCPI, un programa de cualifición profesional inicial. Los PCPI han sido un sitema de inclusión, y de intentar corregir el abandono escolar, tan preocupante en España. Según datos de 2009, entre los jóvenes de 18 a 24 años, un 31,2% no habían terminado la E.S.O. Se necesitaba un sistema de reincoporación de los jóvenes al sistema educativo que los pudiera "rehabilitar"/reconducir, quizá por un camino más largo, pero volver al cauce de los estudios. En muchas ocasiones, al ver a mis alumnos, creo que no han fallado en el sistema educativo, más bien, el sistema les ha fallado a ellos. También es cierto, que la sensación de dejadez de las nuevas generaciones es preocupante. Pero, esa es otra historia que ya abordaré en otro post.
Bueno, pues los PCPI, consistentes en enseñar un oficio, orientar a los alumnos a conseguir hábitos de estudio, responsabilidad, trabajo, orden, esfuerzo, y cumplimiento de normas... durante 25 años han sido programas que han funcionado perfectamente. Desde que empezaran como Talleres profesionales en Navarra, dependientes de los ayuntamientos, hasta que se convirtieran en los programas de garantía social o los PIP, que luego se denominaron PCPI, desde todas esas transformaciones, siempre han dado buenos resultados. Estos resultados los puedo resumir en:
- Alumnos que ha reorientado su vida, ya no sus estudios, su vida. Aquellos que vienen con antecedentes penales, robos, hurtos, consumo de drogas, tráfico de drogas... Y han conseguido dejar atrás esas historias.
- Alumnos que han vuelto a estudiar. Desde el PCPI se puede acceder a Gado Medio, dependiendo del tipo de PCPI, o directamente, o con una prueba de acceso que pueden superar tranquilamente con los contenidos aprendidos en los dos años del PCPI.
- Alumnos que consiguen un puesto de trabajo. (Bueno, ahora, precisamente no es fácil, por la crisis, pero hace 4 años, los alumnos que terminaban entraban directamente a trabajar.)
En algunos casos, tenemos hasta grandes triunfos, alumnos que han llegado a terminar un grado superior, y poco menos que los trataban de retrasados en el instituto.Bueno, pues los PCPI, consistentes en enseñar un oficio, orientar a los alumnos a conseguir hábitos de estudio, responsabilidad, trabajo, orden, esfuerzo, y cumplimiento de normas... durante 25 años han sido programas que han funcionado perfectamente. Desde que empezaran como Talleres profesionales en Navarra, dependientes de los ayuntamientos, hasta que se convirtieran en los programas de garantía social o los PIP, que luego se denominaron PCPI, desde todas esas transformaciones, siempre han dado buenos resultados. Estos resultados los puedo resumir en:
- Alumnos que ha reorientado su vida, ya no sus estudios, su vida. Aquellos que vienen con antecedentes penales, robos, hurtos, consumo de drogas, tráfico de drogas... Y han conseguido dejar atrás esas historias.
- Alumnos que han vuelto a estudiar. Desde el PCPI se puede acceder a Gado Medio, dependiendo del tipo de PCPI, o directamente, o con una prueba de acceso que pueden superar tranquilamente con los contenidos aprendidos en los dos años del PCPI.
- Alumnos que consiguen un puesto de trabajo. (Bueno, ahora, precisamente no es fácil, por la crisis, pero hace 4 años, los alumnos que terminaban entraban directamente a trabajar.)
Ahora vienen los cambios... una nueva ley educativa. Como cada 4-6 años, una cuestión de que cada partido en el poder, y cada ministro de educación quiere imponer su criterio. Dejando de lado que esto es algo que ya he comentado en numerosas ocasiones... Cambios.
La nueva Ley determina que los PCPI se van a transformar en Formación Profesional Básica.
Puede parecer correcto, interesante, y hasta positivo regular la titulación de los PCPI. Pero, ese no era el espíritu de estos talleres profesionales. Pero, bueno, quizá sea algo positivo.
PROBLEMAS DE LA FORMACIÓN PROFESIONAL BÁSICA
- NO HAY APORTE ECONÓMICO PARA DOTAR DE INSTALACIONES, NI PERSONAL.
- DE UNOS 15 ALUMNOS A 25 ALUMNOS POR AULA. Si PCPCI funciona, es por un trato más personal, por poder atender las necesidades de cada alumno, perder tiempo en cada alumno personalizando su estudio, sus habilidades, en incluso sus problemáticas. Con 25 alumnos imposible. Sin olvidar que las instalaciones no están adaptadas a ese número de alumnos. No caben. No hay suficiente espacio en los talleres. ni siquiera tendría suficiente espacio para mesas y sillas en mi aula, por ejemplo.
- EN EL ÁREA DE FORMACIÓN BÁSICA:
- CAMBIA EL TIPO DE PROFESORADO: DE MAESTROS DE PRIMARIA A PROFESORES DE INSTITUTO. Esto provoca dos cosas. 1º Que no será un único profesor quien llevará la formación básica, sino que habrá un profesor para cada módulo o área. Esto implicará el desconocimiento de esos profesores de cada alumnos, de sus adaptaciones, de las circunstancias personales, de muchas cosas que ayudan al alumno, y no tienen nada que ver con lo académico, y sin embargo, contribuyen a que el alumno salga adelante. 2º Que al no ser un único profesor, tanto en organización, como en tutorización de los alumnos se pierda el conocimiento de los alumnos, el trato, la globalización de áreas o módulos.
- EN EL ÁREA TÉCNICA:
- Esto es un despropósito impresionante. Mezcla de especialidades.
Por ejemplo, en el PCPI de Soldadura, con la Formación Profesional tendrán que dar: Fontanería, Carpintería Metálica, Frío/Calor y Mecanizado. Pero, nada de Soldadura, que es para lo que el Taller está equipado, y para lo que los profesores de Taller tienen preparación. Nos han dicho que pongan vídeos de fontanería, o que compren libros para dar toda esa parte en teoría. Vamos a ver... esto no se llama Formación profesional... entonces... que pasa que sólo se va a dar teoría... y no van a ver ni un grifo en persona, porque no hay ni presupuesto, ni profesorado... El profesorado de PCPI bastante motivado en general, y que llevan una media de 15 años en un PCPI están allí porque les gusta su trabajo, y su especialidad... Pero, muchos de ellos ya han manifestado que se cambian de lugar si esto sigue adelante. Un profesor de Soldadura, de Automoción, de Electricidad... que ahora van a tener que dar contenidos totalmente diferentes, y que la especialidad por la que aprobaron unas oposiciones, y eligieron esa plaza como docentes... ahora se les convierte en un problema, y se les excluye en este nuevo sistema.
Para flipar.
4/02/2014
Rogelio`s y los gloriosos tiempos del sinpa.
Rogelio`s
Cuando quedo con un cliente,
coleccionista de arte, al que le suelo vender gangas pictóricas, tenemos la
costumbre de quedar en Rogelio`s. La verdad, no sé la razón. Hay cientos de
bares, incluso varios cercanos a esa cafetería, tan cercanos que se confunden las mesas de la terraza. Pero, supongo que el prestigio
de los años, la supuesta selecta gentuza que va este bar, hace que se le
considere un estandarte de los bares. Una insignia de los negocios, y no
olvidemos que un café cuesta 1,50€, eso hace retirar a la “chusma” que no puede
asumir esos precios. El caso es que el trato es demencial. Te miran por encima
del hombro, no te hacen ni caso, y te perdonan la vida en cada consumición. De
acuerdo, lo reconozco, no tengo las pintas adecuadas para este establecimiento,
mis pintas no son las consideradas normales para este tipo de bar.
Unas botas de montaña, una camiseta de Trango, un pañuelo palestino, y una
mochila al hombro…, puede hacer que el camarero de turno, no se sienta
precisamente cómodo con mi presencia. Son varias las tardes en las que acudo. Y
siempre es el mismo ritual, en el que nada más pedir, me sirven, y por
supuesto, me comunican el precio por ese café. Mientras, observo cómo al resto
de parroquianos les sirven gintonics, y no les pasan la minuta por los licores.
Tendré pinta de hacer un “sinpa”. Cierto, tengo esa pinta, y, lo curioso es,
que cuando estaba acostumbrado a realizar tan reprochable acto, lo realizaba con camisa, pantalones de vestir, repeinado y con zapatos brillantes. Sin olvidar, que lo hacíamos con un libro de Derecho Penal, del profesor Cerezo Mir, debajo del brazo. El grupo de "sinpa" era grande y bien organizado. Se trataba de que la mesa siempre tuviera alguien sentado, y que aquellos que consumíamos nos íbamos rotando. Esa era la forma de hacerlo. Bendita cafetería de la facultad de Filosofía y Letras. Los implicados actualmente personas respetables: un jefazo de la DGA, un director de sucursal bancaria, una gestora del MACBA, profesores diversos de instituto, colegios y universidades... ¡Qué tiempos...!
Ahora, que pago impuestos, soy "medio funcionario", que no me meto el líos, y no tendría el valor de realizar un "sinpa"... (Bueno, no es una cuestión de valor, más bien, una razón de salud física, dado que salir corriendo después haberme levantado a las 6 de la mañana... no creo que fuera buena idea.) Ahora, desconfían más de mí, que en aquellos tiempos.
Así que estos "piltrafillas" de camareros me tienen tirria. Aunque cada semana llegue a esa terraza, a la misma hora, y pague religiosamente, hace que el camarero confíe en mí.
Yo tampoco confiaría en un tipo como yo. Es como la máxima de Groucho Marx que decía algo así: "No pertenecería a un club en el que admitieran a alguien como yo de socio" (más o menos)
Bendito Google: Nunca pertenecería a un club que admitiera como socio a alguien como yo".
Estaba a punto de darle al botón de publicar... al recordar el último "sinpa" realizado. No me acordaba. Pero, aviso, no fue un "sinpa" cualquiera. Estábamos en una cafetería... e insistí mil veces al camarero para que me cobrara. La última vez que pasó por delante de mi, le dije que me iría sin pagar como no me cobrara. Se los dije dos veces... y a la tercera, nos fuimos. ¿Técnicamente es un sinpa?
Tiempo de silencio
La verdad, necesitaba desconectar de tanta tecnología, blogs, webs, incluso de facebook, twitter... Por otra parte, cada vez que me ponía a escribir sólo salían sapos y culebras contra el mundo, la política, la economía... Ver injusticias no es precisamente lo más inspirador para escribir con buen humor en un blog. También, he aprendido este tiempo a leer a otros "blogers", algo que había descuidado. Además, estaba más ilusionado con "cocomalo" con su blog "La cueva del coco", o con "Estusiasco", que con mi propio blog. Sin embargo, no soy totalmente sincero. Sí he escrito en un blog, pero no en Doctor Solaris. He estado atiborrando de materiales un blog para 6º de Primaria, otro para mi destino actual, un PCPI... E incluso uno cono nombre obsceso para, en ese sí, "cagarme en todo lo que se menea".
Retomo este blog, otra vez.
Prometido.
Dr_solaris
10/15/2013
«Homework», «devoirs a la maison», «compiti a casa», «hausaufgaben»
«Homework», «devoirs a la maison», «compiti a casa», «hausaufgaben»
Me ha sorprendido la noticia en la televisión. Unos padres de colegios en Madrid, están exigiendo, que no pidiendo, que no tengan deberes sus hijos. La verdad sea dicha, en principio ninguna Ley educativa establece, ni sí, ni no. Es algo que se ha dejado en la pequeña libertad de docencia, que no de cátedra.
Reflexión/Pregunta: ¿Qué grado de esfuerzo, sacrificio, constancia, hábitos... queremos transmitir a nuestros alumnos?
En Francia plantearon lo siguiente: «Hace falta que los niños enseñen en casa lo que han aprendido en el
colegio, y no que enseñen en clase lo que han hecho en casa», argumentaba el presidente de la Federación de de Consejos de Padres de
Alumnos.
Yo le respondo, perfecto, pues que yo quiero enseñar a mis alumnos, y que no los tenga que educar. Que yo no tenga que estar enseñando a sentarse correctamente, que respeten normas, que respeten al prójimo, que sepan estar callados... Eso, tendrían que mostrarlo en la escuela, y aprenderlo en casa.
Un estudio del Instituto de Educación de Reino Unido y las universidades de Oxford y Birkbeck va más allá y concluye que el número de horas que se dedican a hacer deberes está directamente relacionado con el resultado académico de los alumnos.
Por otra parte, esto es contradictorio, porque los padres cargan de extraescolares a sus hijos, kárate, inglés, piano, dibujo, fútbol... pero, eso no es problema. Y sí lo son los deberes. No lo entiendo.
Yo tenía un alumnos que recibía a su profesora de piano a las 7:00 de la mañana, antes de ir al colegio. El niño en cuestión tenía 7 años, y os prometo que no era un virtuoso, ni sobredotado para la música.
Completaré mañana...
3/08/2013
Siete psicópatas
Siete psicópatas (Seven Psychopaths, 2012)
Duración: 109 min. Director y guión: Martin McDonagh. Música: Carter Burwell. Fotografía: Ben Davis. Reparto: Colin Farrell, Sam Rockwell, Christopher Walken, Woody Harrelson, Tom Waits, Abbie Cornish, Olga Kurylenko, Gabourey Sidibe, Harry Dean Stanton, Kevin Corrigan, Zeljko Ivanek, Michael Stuhlbarg, Michael Pitt.
Marty (Colin Farrell), es
un escritor que no llega a fin de mes, sueña con terminar un guión
titulado Siete Psicópatas. Billy (Sam Rockwell) es su mejor amigo, un
actor sin empleo que quiere ayudar a Marty en el guió, y que además, en
sus tiempos libres, se dedica a robar perros a cambio de recompensa,
junto a otro personajes peculiar, Hans (Christopher Walken), un hombre
religioso de pasado violento... Un mal día le roban un Shin Tzu al
hombre equivocado: Charlie (Woody Harrelson), un gangster imprevisible y
extremadamente violento. Marty va a conseguir toda la inspiración que
necesita conviviendo con personajes fuera de control, psicópatas reales,
intentando sobrevivir a los acontecimientos.
Martin
McDonagh vuelve a sorprender, después de una primera película peculiar y
que pasó desapercibida, “Escondidos en Brujas”. En esta ocasión, algo
más alocada, con las lecciones de los maestros del género. Por una
parte, el director, ha bebido de Oliver Stone, “Asesinos natos”, (cuando
no se ajusta a los cánones). Por otra parte, evidente, no descubrimos
nada, se aproxima a Tarantino, tanto por la violencia extrema, como por
el cinismo que destila. Esas son las credenciales de la película que
despliega más ingenio que contenido. Ingenio por todas las acrobacias
del guión, la poco convencional forma de narrar, las piruetas escénicas,
giros del destino, y truculentos cruces de los personajes en el tiempo.
Sin embargo, ese ingenio, es el que aparca los inconvenientes del
contenido, que a veces el director no controla, se le escapa, y podría
haber sido un desastre. Pero, la audacia del director y una cuidada
dirección de los actores, hace que remonte la película y queden más
aspectos positivos en su conjunto.
En
el reparto, coral, y sin necesidad de que haya un protagonista claro,
(todos gozan de su metraje en solitario, con la misma intensidad),
encontramos a un dudoso Colin Farrell, que no termina de funcionar, con
una pose de “pasar de todo”, que no hace gracia. Sin embargo, Sam
Rockwell es el actor que está en su sitio, y compensa bastante a su
compañero Farell. Christopher Walken con la talla de un gran actor, muy
bien perfilado, y correcto. Woody Harrelson, quien no encuentra en
Hollywood su camino, ni su gurú, en “7 psicópatas” llega a recordarnos
al pesonajes de la película de Oliver Stone, antes mencionada, con
profesionalidad. Por supuesto, el placer de ver en pantalla a Tom Waits,
quien ejerce de "verdadero" psicópata.
Un
film para aquellos que no tengan prejuicios, aguanten minutos cercanos
al gore, con toques de violencia gratuita, y que la sangre parezca que
salpica a la cámara. Una película que se escapa de los convencionalismos
del cine comercial. Entretenida, ingeniosa y ácida.
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